¡Un cuadrado, cuatro lados; cuatro cuadrados dieciséis lados!
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La figura puede girarse 180º |
Alveiros, el ábaco, como le llamaban sus paisanos del Condado de Tea por su habilidad para realizar cálculos aritméticos era un tratante de ganado con bien ganada fama de charlatán y muy popular entre los feriantes y comerciantes que iba de feria en feria bebiendo de “gorra” gracias a un juego que presentaba de forma espontanea y muy original: ¡ludus-ludere! Decía¡En los negocios, hay tiempo para la broma y la diversión!
Alveiros invitaba a continuar la conversación en la taberna donde presentaba de forma casual un juego; una incógnita de aparente y sencilla solución. El tratante iba directamente a la caja de los mondadientes, extraía dieciséis de ellos y los colocaba, con mucha ceremonia, encima del mostrador construyendo una figura de cinco cuadrados iguales y enlazados al tiempo que exponía ¡Un cuadrado, cuatro lados; cuatro cuadrados dieciséis lados! Levantaba la mirada para contemplar expectación que generaba y finalmente exclamaba ¡Xogoche o viño a que non o fas! Y acuérdate que solo hay que mover dos palillos y no puede sobran ninguno ¡Un cuadrado, cuatro lados; cuatro cuadrados dieciséis lados.
Así llegó a Vientos del Neira y así te lo cuento. Jugar es libre y nadie está obligado a jugar pero si te gusta y tienes dudas y me necesitas ya sabes, a tu disposición.
¡Un cuadrado, cuatro lados; cuatro cuadrados dieciséis lados!
Empleando 16 piezas iguales (palos de los helados, palillos...) se pueden crear cuadrados (Figura inicial) que consta de 5 cuadrados; el objetivo es trasformar los cinco (5) cuadrados en cuatro (4); cambiando de lugar solo dos lados (2) para obtener cuatro (4) cuadrados, todos iguales.
¡No pueden sobrar lados! Y recuerda que hay que resolverlo en dos movimientos...